APUNTES DE REPORTERO – Cuando Lola salvó a Juan Gabriel…

Por José Ángel Sánchez López

juan-gabriel-2 En la vida del divo de Juárez, Juan Gabriel, lógicamente existen miles de anécdotas, algunas de ellas conocidas, la mayoría desconocidas.

Su historia, con sus vicisitudes, miseria y triunfos, han sido muy difundidos, sobre todo a raiz de su reciente fallecimiento.

Dentro de sus anécdotas se cuenta la ayuda que le prestó Lola Beltrán cuando el joven predestinado para el triunfo como cantautor apenas comenzaba y mal comía.

Luego, al paso de los años, Juan Gabriel triunfa, Televisa le abre las puertas y lo proyecta internacionalmente, hasta que a principios de los 90´s el divo provoca la ira de Emilio «El Tigre» Azcárraga Milmo, ya para entonces dueño absoluto de la empresa televisora.

Hay dos versiones al respecto.

Una de ellas cuenta que Azcárraga se molestó con Juan Gabriel porque éste participó en un programa de Univisión. Y lo vetó.

La otra, narrada por el periodista Víctor Hugo Sánchez, por ese entonces jefe de prensa de la televisora indica que Juan Gabriel hacía una exitosa temporada en el centro nocturno de moda por esos tiempos en la ciudad de México, «El Premier», famoso por las estrellas que ahí se presentaban… y otras cosas.

Terminó el contrato con el Premier y el propietario le ofreció una segunda temporada anticipándole dos millones de pesos.

Sin embargo, poco tiempo después el empresario fue detenido  y el establecimiento requisado por la PGR.

Unos diez meses después la PGR supuestamente subastó el club nocturno y se lo adjudica a Televisa.

Al revisar los documentos, los representantes de Azcárraga Milmo encuentran que Juan Gabriel tenía pendientes tres meses de presentaciones y lo llaman a que cumpla.

Ahí estuvo el problema, según relata  Víctor Hugo Sánchez. Juan Gabriel se negó.

Cuando le exigen que se presente el divo responde: «El señor que me pagó a mí está en la cárcel, yo a ustedes no les debo nada».

Estalló la ira del «Tigre» Azcárraga y ordena el veto, aunque Juan Gabriel diría después que Televisa no lo vetó. » Yo veté a Televisa”, dijo.

La realidad es que Televisa si lo vetó y aquí va la anécdota que lo prueba y nos consta en parte.

Si mal no recuerdo sucedió en 1993.

La Fraternidad Sinaloense de California celebraba un aniversario mas y acudimos a invitación de nuestro amigo José Angel Barajas, hoy Presidente de esa organización que agrupa a clubes integrados por sinaloenses de distintos municipios de nuestra entidad radicados por allá, en el Estado de California

lolaLa gran Lola Beltrán era la artista invitada y la acompañaba Sinaloa Band, una estupenda banda sinaloense integrada por jóvenes músicos de Guasave. Por cierto, excelente banda.

El baile era un sábado  y al día siguiente, Juan Gabriel tenía en el Rose Bowl de Pasadena un evento denominado «Las mujeres de Juan Gabriel» o «Juan Gabriel y sus mujeres», y el boletaje estaba vendido en su totalidad.

La mayoría de las estrellas que acompañarían al divo en su show, eran de Televisa. Tenían contratos de exclusividad como acostumbran esas empresas para «amarrar» a sus artistas y no se vayan a la competencia.

Cuando se enteró «El Tigre» Azcárraga, esperó hasta la tarde del sábado para asestarle un fulminante golpe a Juan Gabriel echándole abajo el programa que tenía.

Las estrellas de Televisa ya se encontraban en Los Angeles listas para la función del domingo cuando al atardecer reciben llamadas telefónicas de México.

Por órdenes de Azcárraga la que se presentara en el show de Juan Gabriel quedaría automáticamente fuera de Televisa, vetada de por vida.

Juan Gabriel entró en crisis. El mundo se le venía encima. Su show no contaría con las estrellas anunciadas y el boletaje totalmente vendido.

Lo podrían acusar de fraude.

Alguno de sus ayudantes le recordó que su amiga Lola Beltrán    estaba en Los Angeles y se fue a buscarla al baile de la Fraternidad.

Estábamos en una mesa cercana a donde se hallaba Lola esperando el momento de su presentación cuando alguien se acercó y le dijo algo al oido.

Lola se paró de inmediato y salió por una puerta lateral.

Ahí, en el pasillo estaba Juan Gabriel y al verla estalló en llanto. Entre sollozos le explicó lo que pasaba.

Lola lo calmó y pidió un teléfono.

Nos comentó José Angel Barajas, testigo de lo anterior, que Lola llamó a Azcárraga y palabras mas palabras menos le dijo: «Oye Tigre… que le prohibes a tus artistas que se presente en el show de Juan Gabriel…?».

Unos segundos después de escuchar algo de Azcárraga, Lola lo interrumpió y le dijo: «Mira Tigre, o levantas el veto a las muchachas y a mi amigo o te veto yo a ti…!»

Así me la platicaron. No estuve cerca de la conversación, pero lo que me consta es que Lola regresó al salón acompañada del divo de Juárez y lo sentó a la mesa de honor.

Y no solo eso, a la hora de la presentación de la rosarense, después de interpretar varios de sus éxitos anunció lo que ya habiamos visto.

«Aquí está Juan Gabriel…» desatando los aplausos.

Luego lo invitó a la pista a lo que él se negaba, por lo que ella fue a la mesa, lo tomó de la mano y lo levantó.

Argumentaba Juan Gabriel que «iba en fachas», aunque vestía un traje blanco, pero no se había maquillado.

Lola lo incitó a cantar y casi a capela comenzó con «Para que quieres que vuelva». Los muchachos de Sinaloa Band fueron adaptándose poco a poco al tono y luego se vino el dueto Lola-Juan Gabriel.

Siguieron «Te voy a olvidar», «La farsante», y «Se me olvidó otra vez» entre dueto y coro de los asistentes que no esperaban el espectáculo de los dos grandes de la música mexicana en ese tiempo.

En la primera canción, Juan Gabriel, con lágrimas en los ojos  le dijo a Lola: «estoy muy agradecido…» y no pudo seguir hablando por lo que el publico entró al quite coreando la canción.

El evento del Rose Bowl de Pasadena, con todo el elenco femenino de Televisa invitado por el divo, fue todo un éxito. Rompió récord de asistencia.

Así, en aquella ocasión, la intervención de Lola Beltrán ante «El Tigre» Azcárraga, intocable hasta para los gobernantes, le cortó las uñas al  felino y salvó a Juan Gabriel de un problema que hasta cárcel le habría costado allá en Estados Unidos.
Eso acrecentó el afecto de Juan Gabriel hacia Lola, quien fallecía tres años después, el 7 de marzo de 1996.

Lo demostró en el funeral en donde, entre lágrimas y sollozos le cantó su  «Amor Eterno».