El Papa se reúne con Marco Rubio en plena ofensiva de Trump contra el Vaticano

papa leon xiv y secretario de estado marco rubioEl secretario de Estado de la Casa Blanca llega a Italia para rehacer relaciones con León XIV y con Meloni, tras los ataques a ambos del presidente de Estados Unidos.

ROMA, Italia.- El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, apareció un Miércoles de Ceniza en una rueda de prensa con una cruz pintada en la frente —es un católico practicante— y ha sido el interlocutor elegido por Donald Trump para ir a hablar este jueves con el Papa. La audiencia, celebrada a las 11.30 y que ha durado 45 minutos, la había pedido la Casa Blanca, que desde hace un mes ha desplegado ataques sin precedentes contra León XIV, el primer pontífice estadounidense. Debido sobre todo a su postura contra la guerra en Irán, culminación de otras críticas a la intervención de Washington en Venezuela o a la política migratoria del líder republicano.

Normalmente, tras estas audiencias del Papa apenas hay información, salvo escuetas frases de circunstancias por ambas partes. Rubio dejó el Vaticano hacia las 13.50, y casi una hora después el Departamento de Estado ha divulgado una nota en la que destaca “la solidez de la relación entre Estados Unidos y la Santa Sede, así como su compromiso común con la paz y la dignidad humana”. Según fuentes estadounidenses citadas por medios italianos, el encuentro ha sido “amistoso y constructivo”.

Rubio le ha regalado al Pontífice un pisapapeles de cristal con forma de pelota de tenis, deporte al que Robert Prevost es aficionado. “¿Qué se le puede regalar a quien tiene todo?“, ha bromeado. El Papa le ha entregado una pluma de madera de olivo. “Es un árbol de la paz”, le ha especificado. Entre ellos han hablado en inglés.

Tras el encuentro con el Papa, Rubio se ha reunido con el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, con quien ha conversado en español. Han dialogado “sobre la cooperación mutua y algunos asuntos internacionales urgentes”, proseguía la nota. También han repasado “iniciativas humanitarias en marcha en el hemisferio occidental y los esfuerzos para lograr una paz duradera en Medio Oriente”. Por su parte, el Vaticano difundió un breve comunicado por la tarde en que simplemente resumió que se intercambiaron opiniones sobre la situación internacional, los países en guerra y “la necesidad de trabajar incansablemente por la paz”.

Pero Rubio no solo debe recomponer las relaciones con el Vaticano. De rebote, el enfrentamiento con el Pontífice ha enemistado también a Trump con Giorgia Meloni, que hasta ahora pasaba por ser su mejor amiga en Europa. La primera ministra italiana, colocada ante un complejo dilema de lealtades con mucho coste electoral, salió a defender al Papa el mes pasado. Esto, unido a su condena del ataque a Irán, derivó a los dos días en un sorprendente ataque de Trump, que se dijo “decepcionado” con ella. “Pensaba que tenía valor, pero me equivoqué”, afirmó. Dos semanas después, Trump llegó incluso a anunciar que se planteaba retirar las bases militares estadounidenses en Italia.

Todo eso estará encima de la mesa el viernes, cuando Rubio se entreviste con Meloni en Palazzo Chigi, sede de la presidencia del Gobierno italiano. Además, a Italia le preocupa la situación en Líbano, donde tiene desplegadas tropas en las fuerzas de la ONU, y por supuesto la crisis del estrecho de Ormuz, que está disparando los precios de la energía en un país que ya tenía las facturas más caras de Europa.

El secretario de Estado norteamericano, que ha aterrizado a primera hora de este jueves en Roma, tiene la difícil tarea de recomponer ambas relaciones: con la Santa Sede y con Italia. Sin embargo, por lo que respecta al Vaticano, el propio Trump lo ha hecho más complicado con otra nueva andanada de críticas a Robert Prevost, lanzada el lunes. A ellas, el Papa replicó sin inmutarse, acusando prácticamente al presidente de EE UU de mentir: “Si alguien quiere criticarme por anunciar el Evangelio, que lo haga con la verdad”.

De fondo hay también un problema interno para Trump: en Estados Unidos hay 53 millones de católicos, un 20% del electorado, y en las elecciones de 2024 ese grupo apoyó mayoritariamente al republicano (un 55%). El actual choque con el Vaticano puede arruinar ese consenso. De hecho, Rubio también se está moviendo para trabajar un perfil más moderado, frente al vicepresidente J. D. Vance, que también ha atacado al Papa, pensando en su propia ambición personal como posible candidato republicano en 2028.

La maniobra de Trump, siempre imprevisible, de boicotear apenas tres días antes, con sus declaraciones incendiarias, el encuentro de Marco Rubio en Roma puede tener varias interpretaciones. Una es que sea una zancadilla por sus aspiraciones a sucederle, para recordarle quién manda. También puede ser un aviso de que su secretario de Estado no va allí a retractarse de nada, sino a explicar cómo están las cosas y que la línea no cambia.

Eso es lo que ha venido a decir el embajador de EE UU ante la Santa Sede, Brian Burch, que ha adelantado que será un encuentro “franco”. El propio Rubio explicó el martes sus intenciones: “Es un encuentro programado desde hace tiempo para discutir de muchos temas: de la libertad religiosa, África, Cuba”.

Rubio quitó hierro al ataque de Trump, que el lunes acusó al Papa de estar a favor de que Irán tenga armas nucleares y de “poner en peligro a muchos católicos y a mucha gente”. Explicó que el presidente “no quería decir eso”, sino solo insistir en que “no comprende cómo se puede aceptar que Teherán tenga un arma nuclear, con la que podría atacar muchos lugares donde hay católicos”. Precisamente de esta inquietud habrá hablado León XIV, pero referida a Líbano, país donde vive la mayor comunidad cristiana de Oriente Próximo y que el Pontífice visitó el pasado noviembre, si bien en este caso es Israel quien lo está bombardeando.

Por si había dudas, el magnate estadounidense volvió a repetir la noche del miércoles cuál es el mensaje que Rubio transmitirá al Papa: “Es una cuestión muy simple, más allá de que yo le haga feliz o no. Irán no puede tener un arma nuclear. (…) Ha parecido decir que podrían tenerla, mientras yo afirmo que no pueden, porque si eso ocurriera el mundo entero se convertiría en rehén suyo, y nosotros no lo permitiremos. Este es mi único mensaje”.

Por su parte, el Papa insistió el miércoles, en su audiencia general semanal en la plaza de San Pedro, en subrayar su punto de vista: “La Iglesia custodia una esperanza que ilumina el camino, y tiene también la misión de pronunciar palabras claras para rechazar todo lo que mortifica la vida e impide su desarrollo, y para tomar posición a favor de los pobres, los explotados, las víctimas de la violencia y de la guerra y de todos los que sufren en el cuerpo y en el espíritu”.

Otro de los asuntos centrales en las conversaciones, previsiblemente, ha sido Cuba, que en los planes de la Casa Blanca es el próximo objetivo declarado. Para Rubio, de origen cubano, esa es una cuestión prioritaria, y sabe que también lo es para la Santa Sede, que ya medió entre ambos países para el restablecimiento de relaciones diplomáticas en 2014, durante la presidencia de Barack Obama. El Vaticano criticó la intervención estadounidense en Venezuela el pasado enero y observa con gran preocupación que se realice una operación similar en la isla.

Con información de EL Financiero