Nueva York, NY.- SpaceX, la compañía fundada en 2002 por Elon Musk con el utópico sueño de enviar a humanos a Marte, se ha convertido este viernes en uno de los titanes tecnológicos más importantes de la Tierra. La compañía, especializada en el lanzamiento de cohetes al espacio, satélites de comunicaciones e inteligencia artificial, ha protagonizado el mayor salto a la Bolsa de la historia. En su primer cruce, la empresa ha marcado los 150 dólares por acción, lo que implica una subida del 11% respecto al precio de 135 dólares fijado para su salida al parqué. Un nivel que le permite rozar una valoración próxima a los dos billones de dólares, convirtiéndose en la sexta empresa del planeta por valor en Bolsa. Pasada una hora de su puesta de largo, el apetito de los inversores por los títulos de SpaceX ha impulsado la cotización más de un 20%, lo que ha disparado su valor a cerca de 2.2 billones.
La compañía cumplió en jornadas anteriores su objetivo de levantar unos 75,000 millones de dólares, dinero que destinará a financiar la carrera para dominar la inteligencia artificial (IA). Ahora, la irrupción bursátil de SpaceX supone el pistoletazo de salida para un carrusel de debuts en Bolsa de otras compañías de inteligencia artificial, una tecnología que promete cambiar el mundo tal y como lo conocemos.
La empresa se ha estrenado en Wall Street entre una gran expectación. En la sede de Nasdaq en Times Square, Nueva York, se han congregado fanáticos de Elon Musk y empleados de SpaceX (algunos de ellos millonarios de la noche a la mañana). El propio Musk, a través de una videoconferencia, ha intervenido en el tradicional toque de campana, donde acudió su madre acompañada por la presidenta de la compañía, Gwynne Shotwell.

“Si alguien me hubiera dicho que esto iba a pasar, habría pensado: ¡Qué locura!”, ha reconocido Elon Musk, para quien el proyecto tenía “menos del 10% de posibilidades de éxito”, aunque ha defendido la importancia de intentarlo a pesar de todo. “Si no lo hacemos, si no hay una nueva empresa que se adentre en el espacio, nunca seremos una civilización verdaderamente espacial”, ha afirmado al referirse a la posibilidad de impulsar la vida multiplanetaria, “para crear Star Trek” y convertir en realidad los emocionantes futuros de ciencia ficción que leímos. “De eso se trata SpaceX: de sacar la ficción de la ciencia ficción y crear un futuro emocionante. Un futuro para todos”.
La expectación que genera en el mercado cualquier movimiento del universo de Elon Musk había garantizado previamente el éxito de la operación. Su debut ha atraído una demanda de inversores institucionales y minoristas por más de 350,000 millones de dólares, más de cuatro veces lo ofertado, según Bloomberg. Fondos y bancos de inversión se han quedado con algo más del 70% de los títulos subastados. Una oleada de órdenes de compra ha seguido al debut. Una hora después de estar cotizando en Wall Street los títulos de la compañía se revalorizaban más de un 20% hasta intercambiarse por 167 dólares. Los inversores no querían perderse lo que consideran un hito histórico por su volumen, posibilidades de revalorización y con un enorme simbolismo.
Alta demanda de los minoristas
La legión de seguidores de Musk y el enorme apetito de los inversores minoritarios por SpaceX han jugado un papel crucial en esta oferta pública de venta (OPV), que ha contado con una enorme demanda. El tramo minorista estadounidense, al que la empresa destinó 15.000 millones de dólares de nuevas acciones (el 20% de la operación) recibió peticiones por 100,000 millones, muy por encima de las previsiones iniciales de la compañía registradas en el folleto registrado ante el supervisor bursátil estadounidense (SEC).
“Quienquiera que esté viendo esto, SpaceX quiere poder llevarlos a la Luna, llevarlos a Marte y, en última instancia, más allá”, manifestó Musk desde la sede de la compañía en Starbase (Texas).
La operación ha convertido a Elon Musk en el primer billonario de la historia. El magnate tecnológico ya era el hombre más rico del mundo, gracias a su participación en SpaceX, Tesla, Neurolink y The Boring Company, pero la revalorización de la empresa de cohetes tras su estreno en Wall Street ha disparado su fortuna por encima del billón de dólares. Solo la participación que mantiene en SpaceX ya vale más de un billón de dólares al precio actual. Nunca en la historia una sola persona había amasado tanto poder. Esta concentración de riqueza ha despertado recelos entre algunos sectores que advierten de la creciente desigualdad.
La cotización ha arrancado a las 11.45 hora de Nueva York en el mercado Nasdaq. La acción solo ha empezado a moverse una vez que John Paci, un antiguo quaterback de la liga de fútbol americano (NFL), que ahora se desempeña como agente de Morgan Stanley, la entidad escogida entre los bancos colocadores como agente de estabilización, ha logrado casar correctamente la avalancha de órdenes de compra y venta (al menos el 10% del total) que caracteriza una operación de estas características.
Los bancos colocadores, entre los que figura Banco Santander, se habían comprometido previamente con SpaceX a vender un elevado volumen de acciones para garantizar la operación. Pero hasta los momentos previos al salto al mercado, cuando tienen que casar la demanda con los cupos de acciones que tienen asignados, no adjudican la colocación entre los inversores.
Con información de El País




