SANTO DOMINGO, República Dominicana.- La Confederación de Beisbol Profesional del Caribe (CBPC) ha confirmado que Venezuela será nuevamente anfitrión de la Serie del Caribe, esta vez en su edición número 68, programada para 2026, con sede en la Gran Caracas. El anuncio fue avalado en la más reciente Asamblea de Presidentes del organismo.
Con esta designación, el país sudamericano sumará 16 ediciones organizadas, consolidándose como uno de los pilares históricos del torneo que reúne a las mejores novenas de las ligas invernales del Caribe y equipos invitados.
Caracas, pieza clave en la historia del torneo
La capital venezolana ha sido protagonista recurrente del torneo desde su fundación. En la llamada “primera etapa”, albergó las ediciones de 1951, 1955 y 1959, todas en el Estadio Universitario. En la “segunda etapa”, volvió a ser sede en 1970, 1973, 1977, 1983 y 2002, mientras que en 2006 compartió sede con otras ciudades.
En los últimos años, Caracas retomó su lugar como epicentro del beisbol caribeño. En 2023, junto a La Guaira, fue anfitriona de una edición histórica, con récord de asistencia y participación de ocho equipos. El Estadio Monumental Simón Bolívar, en La Rinconada, se consolidó como un nuevo ícono del beisbol regional.
Sedes alternas: Maracaibo, Puerto La Cruz, Isla Margarita
La historia de Venezuela como sede no se limita a Caracas. Maracaibo (1986), Puerto La Cruz (1994 y 1998) y Isla Margarita (2010 y 2014) también han recibido el torneo, dejando momentos memorables como el título invicto de los Leones del Caracas en 2006 o el campeonato de los Tomateros de Culiacán en 2002.
Un torneo con legado y rivalidad
A lo largo de los años, la Serie del Caribe ha presenciado duelos épicos entre los equipos campeones de México, Venezuela, República Dominicana, Puerto Rico, Panamá, Colombia y Cuba. Venezuela, en especial, busca volver al protagonismo en casa tras ediciones dominadas por los conjuntos quisqueyanos, como los Tigres del Licey, campeones en 2023.
Con el regreso a la Gran Caracas en 2026, la expectativa es alta. La infraestructura está lista, la afición responde y la historia avala que Venezuela puede, nuevamente, ofrecer un espectáculo de altura.
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