EL VATICANO.- El Papa León XIV dio inicio a la Cuaresma con la celebración del Miércoles de Ceniza, en la que hizo una fuerte llamada a la conversión personal y comunitaria, al advertir que el origen del mal no puede atribuirse sólo a factores externos, sino que exige asumirse desde la responsabilidad personal.
“El mal no proviene de supuestos enemigos, sino que ha entrado en los corazones, está en el interior de la propia vida y debe asumirse con valiente responsabilidad”, dijo el Papa durante la homilía pronunciada en la Basílica de Santa Sabina, tras la tradicional procesión penitencial desde la iglesia de San Anselmo
En su mensaje, el Pontífice afirmó que la Cuaresma es un tiempo en el que la Iglesia reconoce con humildad su propia fragilidad en medio de un mundo herido y hostil.
“Tenemos que admitir que se trata de una actitud contracorriente, pero que, cuando es tan natural declararse impotente delante de un mundo que arde, constituye una alternativa auténtica, honesta y atractiva. Sí, la Iglesia existe también como profecía de comunidades que reconocen sus propios pecados”, señaló el Papa.
En una sociedad marcada por la polarización y la búsqueda de culpables externos, León XIV subrayó que la conversión implica un examen sincero de conciencia. “Es más, aquí toma forma un pueblo que reconoce sus propios pecados”, dijo, y añadió que la Iglesia “existe también como profecía de comunidades que reconocen sus propios pecados”.
Con información de ACIPRENSA




