En redes, la famosa “Casita de Bad Bunny” volvió a ser tema… y no por revolucionaria, sino por contradictoria. Ese espacio que se vendió como “antiélite”, cercano al barrio y pensado para que el público común viviera el concierto desde un lugar cercano, terminó pareciendo más una fiesta VIP con invitación selecta.
Y es que, el supuesto símbolo del “pueblo” acabó lleno de influencers, actores y rostros conocidos, mientras que, a quienes se les prometió esa cercanía miraban del otro lado de la valla.
Pero la verdadera molestia empezó cuando circularon videos de Eiza González dentro de la casita en uno de los conciertos de la CDMX: “Ni vive en México”, “No se sabe las canciones”, “Se ve más incómoda que emocionada” y “Parece que le están rogando que cante” fueron algunos de los comentarios que se multiplicaron en las plataformas.
Con información de El Universal




