CULIACÁN, Sinaloa.- Aunque el ciclo agrícola ha concluido y con ello disminuyó la presencia de jornaleros en los campos de cultivo, los robos de vehículos y hechos de violencia en las zonas rurales del centro de Sinaloa no han cesado, alertó Roberto Bazúa Campaña, presidente de la Asociación de Agricultores del Río Culiacán (AARC).
Asimismo, destacó que durante una reciente reunión con el gobernador del estado y representantes de distintos sectores productivos se tocó el tema de la seguridad rural, que fue uno de los más urgentes en la mesa de diálogo, debido al impacto directo que tiene en la operación diaria y la continuidad laboral en el campo.
“La seguridad en el campo sigue siendo un tema delicado. Aunque ya hay menos jornaleros, continúan los robos de vehículos, y en algunos casos incluso han ingresado a los campos y agredido a trabajadores”, expresó.
Bazúa Campaña advirtió que, de mantenerse esta situación, existe el riesgo de que muchos de los trabajadores migrantes no regresen para la próxima temporada hortícola otoño-invierno 2025–2026, lo que agravaría los retos de mano de obra y productividad en el sector.
La violencia en el campo no solo afecta a los productores y jornaleros, sino también al transporte de insumos, maquinaria y cosechas, lo que encarece los costos operativos y genera incertidumbre en toda la cadena de valor agrícola.
La AARC ha insistido en la necesidad de reforzar la vigilancia en zonas rurales, con presencia activa de las corporaciones estatales y federales, y establecer mecanismos de denuncia más eficientes, pues muchos hechos no se reportan por miedo a represalias.
Mientras tanto, los agricultores continúan sorteando riesgos crecientes no solo relacionados con el clima o los mercados, sino con la inseguridad, que amenaza directamente la sostenibilidad del campo sinaloense.
Con información de OEM




