En Los Mochis, el embajador de Estados Unidos en México, Ron Johnson, lanzó una advertencia sobre el impacto que puede tener la suspensión del proyecto Mexinol en el puerto de Topolobampo, al considerar que el hecho envía una señal adversa para la inversión extranjera.
Cabe destacar que el posicionamiento surgió tras las protestas que impidieron la colocación de la primera piedra de la planta química, un proyecto clave dentro del impulso industrial en el norte de Sinaloa.
En su discurso, el diplomático dijo que este tipo de interrupciones genera incertidumbre en el sector privado, particularmente en iniciativas de largo plazo.
Ante ello, y durante su intervención, Johnson subrayó que las empresas requieren condiciones claras antes de comprometer capital.
“El sector privado necesita certeza, seguridad y un entorno libre de corrupción; sin estas condiciones, las inversiones no avanzarán”, sostuvo.
La cancelación del arranque de Mexinol no solo detuvo un proyecto específico, sino que abrió cuestionamientos sobre las condiciones en que se desarrollan inversiones de gran escala en el municipio de Ahome.
El mensaje del embajador también fue interpretado como una advertencia indirecta para compañías estadounidenses con interés en instalarse en la región.
En ese contexto, la postura del gobierno estadounidense pone énfasis en la necesidad de garantizar condiciones estables para el desarrollo de proyectos industriales, incluso aquellos que ya cuentan con autorizaciones federales.
Con información de OEM




