La muerte falsa

Cuando nos fuimos
a la junta en los Huertos
yo la pensé muy bien,
que Rocha y Sara Bruna
ya me darían por muerto
y todos pensarían murió Melesio Cuén.

Que creen que hice?
guardé todo el subsidio,
y en casa lo dejé
y le dije a mis hijos,
quiero que me lo cuiden
porque tarde o temprano por el yo mandaré.

Toño Burgueño
permite a tu muchacho
me ayude a manejar,
mas noche te lo traigo
no hagas resistencia
pues yo te lo aseguro
muy bien le he de pagar.

Después de aquélla junta
del compa del sombrero,
junto con los chapitos
todo salió muy bien,
gané mucho dinero
que ya no me cabía
pues todo me lo dieron
en billetes de a cien.

Dije a mi esposa
querida de mi vida
ya no me vas a ver,
pues una muerte falsa
es todo lo que ocupo
aquí van a ayudarme
pa tirarme a perder.

En la gasolinera
con un cuerpo prestado
Burgueño el más pequeño muy pronto se acercó
y dos plebes pagados
hicieron simulacro
que el Gober validó.

Muy bien amigo Rocha
así los dos ganamos,
toditos los millones,
esos me llevo yo;
tu toma mi partido
ahí te encargo a Madueña
te doy mi bendición.

Hoy con Madueña
la UAS va viento en popa
muy buenas relaciones con Sheibaum ya logró,
ya se alineó Delgado
se acabaron problemas
y en paz todo quedó.

De las carpetas
que Rocha había iniciado
todo se congeló
pues fue la Fiscalìa
que «incineró» mi cuerpo
y el Cuén to se acabó.

Sigue Madueña
jineteando el subsidio
con el puedes vivir,
porque esos jubilados
aunque griten tan fuerte
pronto se han de morir.

Dije a mi esposa
querida de mi vida
ya no me vas a ver,
pues una muerte falsa
es todo lo que ocupo
aquí van a ayudarme
pa tirarme a perder.

Por: Lic. Santana Rodríguez López